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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004.

04/09/2004

Cuatro de septiembre

angelito-negro.jpgCuatro de septiembre.

Sócrates se suicidó con cicuta. Posiblemente no era un cuatro de septiembre.

La cuestión no es nueva. No lo es el defender los propios intereses así. Así de una forma agresiva.

Cansado de darle vueltas al asunto durante varios meses, cuatro o cinco, tiré dos dados al azar. Tres tiradas y un sólo número que me salvaría de la caída al vacío desde un quinto piso. Tres tiradas y el cuatro no apareció hasta que los había lanzado sesenta y cinco veces.

Mientras sonaba un viejo bolero de Machín,

Aunque la virgen sea blanca
pintame angelitos negros
que también se van al cielo
todos los negritos buenos

pensaba que no era mi mejor momento. Pensé en el dolor que tendrían que sufrir las familias; un desaire el hacerles cambiar sus hábitos diarios. Aún así, después de decidir cuál era la ropa más apropiada, me vestí de domingo y sin acabar de oír las últimas estrofas caminé hacia aquella ventana.

Siempre que pintas iglesias
pintas angelitos bellos
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.


Era cuatro de septiembre. Han pasado once años.

Lo que me detuvo: el miedo a las alturas.
04/09/2004 02:50 #. Tema: Lágrimas

06/09/2004

Comprando cartones de besos sólo para ti

comprando.jpgYo te miro desde lejos para admirarte mejor,
para escuchar lo que dices y saber que no hay mentiras,
para sentir que quererte no es ninguna obligación
y que te guardo los besos aunque tú no me los pidas.

Yo te quiero desde lejos para que no te me gastes,
para poder esperarte cuando todos se han marchado,
para sentir que no hay nada de comodidad o chantaje
y que aún todo está limpio y nada huele ha guardado.

Te quiero y te miro desde lejos para que no creas que voy a pedirte la mano o cualquier otra cosa...

Yo no quiero papeles o fotos que poner en marcos,
ni pegarte cada día el beso de la hipocresía,
yo no quiero promesas ni flores que corten el llanto,
yo no quiero sentir que son una tu vida y la mía..

Yo no quiero perder mi vida o ganar la tuya, cambiémonos tan sólo unos instantes de ellas..

Y aquí estoy divorciada de la cortesía,
esperando a que llueva locura y te encuentre mojado
porque no me resigno vestirnos de monotonía
o a pensar que el olvido es la causa porque no has llamado.

Es tu voz lo que me hace olvidar lo que dices que dices
y me gusta escuchar que apareces aunque tengas prisa
y quizás es verdad que soy todo lo que no persigues
pero me haces un hueco y me arropas con cada sonrisa.

By Hada
06/09/2004 01:10 #. Tema: Momentos

07/09/2004

Personajes: Coleccionista de momentos

colecc .jpg- Ha vuelto.
- Lo vio María ayer. Me contó cómo entró en la sala. Y cómo percibió su sonrisa inevitable cuando lo saludaron.
- Se vistió con su traje de estrellas y seguro que antes había estado mirándose al espejo y acicalándose con polvos de brillantina para parecer más hermoso.

Había regresado envuelto en un manto de silencio. Peregrinaba de nuevo por allí en busca de palabras. Palabras que encerraban sentimientos. Palabras que se clavaban como alfileres en el corazón, en el suyo o en el de otro, provocando una visión en él: la de tener una vida intensa.

Llegó y después de unos primeros instantes de incertidumbre, y habiendo recuperado la confianza en sus artes, apartó sus ojos lentamente de la pantalla para grabar esa nueva sensación que le producía el estar allí. Lo hacía para guardar aquel momento entre los otros muchos de sus recuerdos. Coleccionaba momentos.

Volvió y seguía robando voluntades ajenas, sentimientos, besos. No había dejado de ser ese vampiro capaz de robar un mundo de sensaciones que no le pertenecían haciéndolas suyas, haciéndolas reales por unos instantes. Sólo unos instantes. Era su diversión. El escape a la rutina cotidiana.

Todavía no sabe que la noche silenciosa y bella puede tornarse en un peligroso territorio lleno de fieras y de horror. No sabe del peligro que supone quedarse eternamente preso de un juego de ilusiones en un laberinto en el que se esconde su corazón.

Pero ahora estaba allí, entre la multitud. La diversión continúa.
07/09/2004 03:03 #. Tema: En el chat

10/09/2004

Niños adultos

eye.jpg

Un bullicio espectacular envuelve el ambiente festivo de feria. Unos van. Otros vienen. Algunos compran. La mayoría pasea.

Un chico joven, de ojos profundos y tristes, muy tristes, reclama mi atención.

- Señor, ¿me puede dar algo?

Apenas nos cruzamos las miradas. Sigo mi camino. A cinco metros me detengo a comprar un pequeño y caro capricho de madera. A mis espaldas suena la misma frase dicha por el mismo chico joven de ojos profundos. Acierto a poner una moneda en su mano. Y antes de que nuestras miradas se reencuentren me sorprende con una afirmación contundente sacada de cualquiera, quizá esta misma mañana.

- Hay gente que gana incluso cuando pierde.
10/09/2004 00:50 #. Tema: Patio de luces

13/09/2004

Recuerdos de la niñez

cerilla.jpg

Encendí una cerilla e inhalé ese olor a fósforo que desprende. Lo hice, porque un día más el sistema electrónico de encendido del calentador de casa había dejado de funcionar.

Tal vez fue ese olor el que me abrió la puerta de los recuerdos de la niñez. Esos ojos que se encendían y tomaban vida propia cuando se me ocurría alguna travesura; y, la de los fósforos, una pequeña broma que casi cuesta el incendio de toda una vivienda, porque los niños quieren saber y experimentar por sí mismos; los ladridos del perro, provocados probablemente por la sensación de pánico al ver arder uno de los sofás de la sala; las voces lejanas y poco cariñosas de los familiares.

Pero fue después de apagar ese fósforo cuando me di cuenta de la imprecisión de los recuerdos, con hechos que se mezclan y en los que se confunden el antes y el después. Son los recuerdos de la niñez.
13/09/2004 02:14 #. Tema: Lágrimas

23/09/2004

Contaba mi abuelo...

1f.jpg

Contaba mi abuelo que aliviaba el dolor y el sufrimiento acudiendo religiosamente a cierta tasca cada vez que tenía algunas monedas en el bolsillo. Eso sí, decía a su mujer que iba a casa de su hermano a jugar la partida. Y la partida se alargaba toda la noche y tomaba aroma a buen vino.

Contaba mi abuelo que la carne es débil y las noches tentadoras para negarle alguna que otra alegría al cuerpo. Pero no todos los días, -en este caso noches-, se puede hacer tonto al que tiene fe. Por eso ella dejó unas monedas en el bolsillo de su pantalón, el de él, envueltas como era costumbre en la época en un pañuelo de tela. Por eso él, ni corto ni perezoso, que por algo era un tipo echado para adelante, seducido por las monedas, se disfrazó de caridad y se dirigió como ferviente devoto a su santuario particular.

Contaba mi abuelo que aquella noche ella lo siguió. Que en lo mejor de la partida y del trago se presentó allí armada con una estaca de roble del país. Que le habló de lealtad y le frustró la copa y la partida.

Contaba mi abuelo que sus amigos le recomendaron cambiar de tasca. ¿Y si se presentaba ella allí de nuevo?. Entonces la solución pasaba por cambiar de mujer. Contaba que él dejó de salir por las noches y que llevaba en silencio, con amargura y resignación su nueva vida.

Sin saber del todo cierto si el final fue cierto o no, creo que todos nosotros somos dos personas. Una, la que carga con la vida sana y coherente de la pareja. La otra, la que aprovecha cualquier resquicio para apartarnos de la primera ruta.
23/09/2004 01:06 #. Tema: Patio de luces

27/09/2004

Una mirada

Caminaba por una calle gris y solitaria , sobre la que se extendía la noche con su oscuridad y sus sombras. Caminaba con el cuello del abrigo largo levantado tratando únicamente de ausentarme de mí mismo.

En ese caminar me sobresaltó el sonido de unos pasos que parecían los míos pero no, no lo eran. Nuestras miradas se entrelazaron por unos instantes.

Era ella. Ella, cuya mirada, cuya sonrisa se adueñó de mi alma. Ella a la que descubrí a la luz de luna y cuyos paseos a su lado se convertirían en habituales. Ella, con su cabello denso y suelto, con sus curvas marcando las caderas. Ella, cuyos labios rozaban los míos y yo recorría con mi dedo los suyos dibujando su forma. Ella, a la que besaba sus párpados, primero uno, luego el otro. Ella, cuya dulzura en su modo de hablar lograban borrar mis lágrimas. Ella.

Vinculados por un sentimiento cómplice, complicado, que en cierta manera nos atormenta. Aterrorizados por ese sentimiento que ha nacido en el tiempo. Unidos por nuestras miradas, por nuestros sueños, por nuestras palabras, por nuestros besos y fundidos en un abrazo del que no podemos escapar.

Me sobresalté por unos pasos que días más tarde sabría que eran los de Sofía. Fue un instante, apenas unos segundos, en los que una mirada uniría dos vidas.
27/09/2004 02:52 #. Tema: En el chat


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