Carta a Fabiola

Y en mi mente están esos ojos tuyos. Ojos que cuando miro vislumbro esa paciencia, esa serenidad y hasta esa compasión que tanta falta me hacen a veces. En cambio, los míos sólo son capaces de reflejar necesidades, dudas y miedos.
Te tengo miedo. Porque cada vez que creo conocerte un poco, te transformas. Puedo oler que estás enamorada sin quererlo. Puedo oler que entre tú y yo las cosas nunca marcharían bien. Tengo la seguridad de ello, porque entre otras cosas, y a pesar de mi fachada, soy un cobarde que no sería capaz de adaptarse a esa nueva vida que me propones sin decírmelo.
No busco sentirme culpable. Culpable por enamorarte. No me angustio pensando que habría podido evitarlo preveyiendo acontecimientos, cambiándolos o evitándolos.
No escucharé esa vocecita que sé en mi mente y me susurra ideas acerca de culpas, errores y flaquezas.
No quiero promesas.
Atentamente
Hechicero
4 comentarios
Hada -
la hora infinita,la pregunta incierta me reclama.
Estoy mirando hacia adentro de mis ojos,
juego a ser espejo,sintiendome a veces derrotada...
cristina -
Tu -
y mejor pienza en mi...
cri -